Dr. Peguero Cirugía General · Hernias · Laparoscopia
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Hernias del ombligo, línea media y pared lateral

Hernias ventrales primarias

Las hernias ventrales primarias son defectos de la pared abdominal que aparecen sin una cirugía previa en esa zona. Incluyen las hernias umbilicales, epigástricas, de Spiegel y otros defectos menos frecuentes.

Pueden ser pequeñas y poco sintomáticas o aumentar progresivamente de tamaño. La necesidad y el tipo de tratamiento dependen de la localización, los síntomas, el tamaño del defecto, la presencia de diástasis y las condiciones generales del paciente.

Diagrama médico de la pared abdominal que señala una hernia epigástrica, una hernia umbilical y una hernia de Spiegel

Tipos de hernias ventrales primarias

Hernia umbilical

Aparece en el ombligo o inmediatamente alrededor de este. Puede presentarse como un bulto que aumenta al toser, levantarse o realizar esfuerzo.

En adultos puede relacionarse con debilidad de la pared, embarazos, obesidad, aumento de la presión abdominal o cambios importantes de peso.

Hernia epigástrica

Se localiza en la línea media entre el ombligo y la parte inferior del esternón. Puede contener grasa preperitoneal y, en algunos casos, formar un saco herniario.

Algunas producen un bulto pequeño y doloroso; otras se descubren durante un examen médico o estudio de imágenes.

Hernia de Spiegel

Aparece en la pared lateral del abdomen, habitualmente a lo largo de la línea semilunar. Puede ser difícil de identificar porque en ocasiones se encuentra entre las capas musculares y no produce un bulto claramente visible.

Su evaluación puede requerir ultrasonido o tomografía para confirmar la localización y el contenido.

Otras hernias primarias

Existen defectos menos frecuentes de la línea media o de la pared lateral. Cada caso debe clasificarse según su localización, tamaño, contenido y relación con los músculos.

Síntomas frecuentes

  • Bulto en el ombligo, línea media o pared lateral.
  • Aumento del volumen al toser, levantarse o hacer esfuerzo.
  • Dolor, presión, ardor o sensación de peso.
  • Molestias al levantar objetos o hacer ejercicio.
  • Sensibilidad al tocar la zona.
  • Disminución del bulto al acostarse.
  • Aumento progresivo del tamaño.

Algunas hernias pueden no producir síntomas importantes. La ausencia de dolor no descarta la presencia de un defecto de la pared abdominal.

Busque atención médica de emergencia si: el bulto se vuelve muy doloroso, duro o no puede reducirse; presenta dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, fiebre, distensión abdominal, enrojecimiento de la piel o dificultad para evacuar gases y heces.

¿Cómo se evalúan?

La evaluación comienza con la historia clínica y el examen físico. Se revisan los síntomas, el tiempo de evolución, los cambios de tamaño, los antecedentes y las actividades que producen molestias.

El examen puede realizarse de pie y acostado, observando la pared abdominal durante la tos o el esfuerzo.

Dependiendo del caso, pueden solicitarse:

  • Ultrasonido de la pared abdominal.
  • Tomografía del abdomen y la pelvis.
  • Estudios para valorar el contenido de la hernia.
  • Evaluación de una posible diástasis de rectos.
  • Laboratorios y evaluaciones preoperatorias.

Aspectos que influyen en el tratamiento

  • Tipo y localización de la hernia.
  • Diámetro del defecto.
  • Tamaño del saco y contenido herniado.
  • Dolor o limitación funcional.
  • Aumento progresivo de tamaño.
  • Calidad de los tejidos.
  • Diástasis de rectos asociada.
  • Obesidad, tabaquismo o diabetes.
  • Actividad física y ocupación.
  • Embarazos futuros planificados.
La decisión no depende únicamente del tamaño. También deben considerarse los síntomas, la anatomía, el riesgo de recurrencia, las condiciones generales y los objetivos del paciente.

Técnicas quirúrgicas

No existe una única técnica apropiada para todas las hernias ventrales primarias. El abordaje debe seleccionarse según el tamaño, la localización, la presencia de diástasis y las características del paciente.

Reparación abierta

Se realiza mediante una incisión sobre la hernia o cercana al defecto. Permite identificar el saco, reposicionar su contenido y reconstruir la pared abdominal.

Puede considerarse en:

  • Defectos pequeños o medianos.
  • Hernias localizadas y bien definidas.
  • Pacientes seleccionados.
  • Casos en los que no conviene realizar laparoscopia.

Reparación abierta con malla

La malla se utiliza para reforzar la zona y distribuir las fuerzas sobre una superficie mayor. Puede colocarse en diferentes planos de la pared abdominal.

Cuando la anatomía lo permite, puede colocarse en un plano preperitoneal o retromuscular, protegido por los tejidos del paciente.

Reparación laparoscópica

Permite tratar determinados defectos mediante pequeñas incisiones y una cámara. Puede facilitar la visualización interna de la pared y la identificación de defectos adicionales.

Puede considerarse en:

  • Defectos seleccionados de mayor tamaño.
  • Pacientes con mayor riesgo de problemas de la herida.
  • Hernias múltiples.
  • Situaciones en las que el acceso mínimamente invasivo ofrezca ventajas.

Técnicas mínimamente invasivas de pared abdominal

En pacientes seleccionados pueden utilizarse abordajes laparoscópicos, endoscópicos o mediante pequeñas incisiones para cerrar el defecto y colocar la malla en un plano anatómico adecuado.

Cuando existe diástasis asociada, puede ser necesario reconstruir la línea media y no limitarse únicamente a cerrar el orificio herniario.

La técnica se selecciona después de evaluar cada caso. La seguridad, la función de la pared abdominal y la durabilidad de la reparación tienen prioridad sobre el tamaño o número de incisiones.

¿Siempre se utiliza una malla?

La malla se utiliza con frecuencia para reforzar la reparación y reducir el riesgo de que la hernia reaparezca. Sin embargo, su indicación debe definirse de forma individual.

La decisión depende de:

  • Tamaño del defecto.
  • Tipo y localización de la hernia.
  • Calidad de los tejidos.
  • Presencia de diástasis.
  • Riesgo estimado de recurrencia.
  • Condiciones generales del paciente.
  • Técnica quirúrgica seleccionada.

En defectos muy pequeños pueden existir situaciones en las que se considere una reparación mediante sutura. Esta decisión debe tomarse después de medir el defecto y valorar los factores de riesgo.

Hernias ventrales y diástasis de rectos

Una hernia umbilical o epigástrica puede presentarse junto con una diástasis de rectos. La diástasis no es una hernia, pero representa un ensanchamiento y debilitamiento de la línea media.

Cuando ambas condiciones están presentes, la planificación puede requerir valorar:

  • Anchura de la diástasis.
  • Número y tamaño de los defectos.
  • Función de la pared abdominal.
  • Necesidad de reconstruir la línea media.
  • Plano y extensión del refuerzo.
Conocer más sobre la diástasis

Recuperación después de la cirugía

La recuperación depende del tamaño de la hernia, la técnica realizada, la extensión de la reconstrucción y las actividades habituales del paciente.

Generalmente incluye:

  • Movilización temprana.
  • Control del dolor.
  • Cuidado de la herida.
  • Alimentación según tolerancia.
  • Retorno progresivo a las actividades cotidianas.
  • Restricción temporal de esfuerzos intensos.
  • Controles postoperatorios.

El regreso al trabajo, ejercicio o levantamiento de peso debe definirse según el tipo de reparación y la evolución individual.

Autor y revisor médico: Dr. Rickart Peguero, cirujano general.

Última revisión: 24 de julio de 2026.

Este contenido tiene fines educativos y no sustituye una evaluación médica presencial ni constituye un diagnóstico o una indicación quirúrgica individual.

El primer paso es identificar el tipo y tamaño de la hernia

Una evaluación permite revisar sus síntomas, determinar si necesita estudios y explicar las opciones de reparación.

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