Dr. Peguero Cirugía General · Hernias · Laparoscopia
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Hernias sobre cicatrices quirúrgicas

Hernias incisionales, eventraciones y reconstrucción de la pared abdominal

Una hernia incisional aparece en una zona de la pared abdominal debilitada por una cirugía anterior. Puede manifestarse como un bulto pequeño sobre la cicatriz o evolucionar hasta convertirse en un defecto amplio y complejo.

La evaluación debe analizar no solamente el tamaño de la hernia, sino también la calidad muscular, las operaciones previas, la presencia de mallas, los síntomas y la condición general del paciente.

Diagrama médico de la pared abdominal que muestra una hernia incisional sobre una cicatriz quirúrgica y una eventración

¿Qué es una hernia incisional?

Es un defecto de la pared abdominal que se desarrolla en una cicatriz de una operación previa. A través de ese defecto puede protruir grasa, intestino u otro contenido abdominal.

El término eventración se utiliza con frecuencia para describir este tipo de hernia, especialmente cuando el defecto es amplio o produce una alteración importante de la pared abdominal.

Puede aparecer poco tiempo después de la operación original o desarrollarse progresivamente durante años.

Síntomas y manifestaciones

  • Bulto o abombamiento sobre una cicatriz quirúrgica.
  • Aumento del volumen al toser, levantarse o realizar esfuerzo.
  • Dolor, presión o sensación de peso.
  • Dificultad para realizar determinadas actividades.
  • Alteración del contorno abdominal.
  • Sensación de debilidad o falta de estabilidad.
  • Problemas de piel sobre hernias de gran tamaño.
  • Episodios de obstrucción intestinal en algunos casos.
Busque atención médica urgente si: el bulto se vuelve muy doloroso, duro o no puede reducirse; aparece dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, distensión abdominal, fiebre, enrojecimiento de la piel o dificultad para evacuar gases y heces.

Aspectos que deben evaluarse

La planificación de una hernia incisional requiere valorar:

  • Localización y tamaño del defecto.
  • Número de defectos presentes.
  • Cirugías abdominales anteriores.
  • Calidad y retracción de los músculos.
  • Presencia de mallas previas.
  • Antecedentes de infección o contaminación.
  • Diástasis de rectos asociada.
  • Adherencias dentro del abdomen.
  • Recidivas o reparaciones anteriores.
  • Pérdida de dominio en hernias de gran tamaño.
  • Obesidad, tabaquismo, diabetes o desnutrición.
  • Enfermedades respiratorias y capacidad funcional.

Estudios para planificar el tratamiento

El examen físico es fundamental. Dependiendo del tamaño y la complejidad del caso, también pueden solicitarse:

  • Ultrasonido de la pared abdominal.
  • Tomografía del abdomen y la pelvis.
  • Estudios para evaluar el contenido de la hernia.
  • Laboratorios y evaluaciones preoperatorias.
  • Evaluación nutricional o respiratoria cuando sea necesario.

En hernias grandes, la tomografía permite estudiar la anatomía, medir el defecto, valorar los músculos y estimar la relación entre el contenido herniado y la capacidad de la cavidad abdominal.

Preparación antes de la cirugía

En muchos pacientes, mejorar las condiciones generales antes de la intervención puede disminuir riesgos y favorecer una mejor recuperación.

  • Suspender el consumo de tabaco.
  • Mejorar el control de la diabetes.
  • Reducir peso cuando esté indicado.
  • Corregir anemia o deficiencias nutricionales.
  • Mejorar la capacidad respiratoria y física.
  • Tratar infecciones activas.
  • Revisar los medicamentos habituales.
La preparación forma parte del tratamiento. En casos complejos puede ser necesario realizar una etapa de optimización antes de definir la fecha de la cirugía.

Técnicas quirúrgicas

No existe una única técnica apropiada para todas las hernias incisionales. El abordaje se selecciona según la anatomía, el tamaño del defecto, los antecedentes y los objetivos de la reconstrucción.

Reparación abierta con malla

Permite exponer directamente el defecto, liberar adherencias, reconstruir la línea media y colocar una malla en el plano más adecuado para cada paciente.

Puede ser necesaria en defectos grandes, múltiples, complejos o asociados a exceso de piel y alteraciones importantes de la pared abdominal.

Reparación retromuscular

La malla se coloca detrás de los músculos rectos y delante de las estructuras posteriores de la pared abdominal. Este plano permite mantener la malla protegida por los tejidos del propio paciente.

Cuando la anatomía lo permite, se intenta reconstruir la línea media y evitar que la malla funcione únicamente como un puente entre los bordes del defecto.

Separación de componentes

Incluye técnicas destinadas a liberar determinados planos musculares para permitir que los músculos avancen hacia la línea media.

Puede considerarse cuando el defecto es demasiado amplio para cerrarse sin tensión mediante una reparación convencional.

TAR: liberación del músculo transverso

La liberación posterior del músculo transverso, conocida como TAR, permite ampliar el espacio retromuscular y facilitar el cierre de defectos complejos.

Se reserva para casos seleccionados que necesitan una reconstrucción avanzada de la pared abdominal.

Reparación laparoscópica o mínimamente invasiva

Puede realizarse mediante pequeñas incisiones en pacientes seleccionados. Dependiendo de la técnica, la malla puede colocarse dentro de la cavidad abdominal o en planos más externos de la pared.

La posibilidad de utilizar este abordaje depende del tamaño, la ubicación del defecto, las adherencias, las cirugías anteriores y la necesidad de reconstruir la línea media.

Reconstrucción funcional de la pared abdominal

El objetivo no es solamente cubrir el orificio. También se busca restaurar la continuidad de la línea media, mejorar la distribución de las fuerzas y recuperar estabilidad y función abdominal.

La técnica se define después de estudiar el caso. Una reparación pequeña y una reconstrucción compleja requieren estrategias diferentes. La seguridad, la función y la durabilidad tienen prioridad.

¿Siempre se utiliza una malla?

En muchas hernias incisionales se utiliza una malla para reforzar la reparación y distribuir las fuerzas sobre una superficie más amplia.

La necesidad de utilizarla, su material, tamaño y plano de colocación dependen de:

  • Tamaño y localización del defecto.
  • Calidad de los tejidos.
  • Presencia de contaminación o infección.
  • Cirugías y mallas anteriores.
  • Técnica elegida.
  • Riesgos particulares del paciente.

Recuperación y seguimiento

La recuperación varía de acuerdo con la extensión de la reparación. Una hernia pequeña puede requerir un proceso diferente al de una reconstrucción abdominal compleja.

El seguimiento puede incluir:

  • Control del dolor y movilidad temprana.
  • Cuidado de la herida.
  • Prevención de complicaciones respiratorias y circulatorias.
  • Recomendaciones sobre alimentación y actividad física.
  • Restricción temporal de esfuerzos.
  • Controles para evaluar la evolución de la pared abdominal.

El tiempo para reintegrarse al trabajo o al ejercicio depende de la técnica realizada, la recuperación individual y el tipo de actividad habitual.

Autor y revisor médico: Dr. Rickart Peguero, cirujano general.

Última revisión: 24 de julio de 2026.

Este contenido tiene fines educativos y no sustituye una evaluación médica presencial ni constituye un diagnóstico o una indicación quirúrgica individual.

Los casos complejos merecen una evaluación y planificación individual

Una evaluación permite determinar el tamaño del defecto, revisar las cirugías anteriores y definir las opciones de reconstrucción.

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